¿Cuánto cuesta la calefacción al mes y qué sistema sale mejor?

Mano ajustando el termostato de un radiador. Controlar la temperatura ayuda a saber cuanto cuesta la calefaccion al mes.

Escrito por

Pablo Matías

Publicado el

6 nov 2026

Índice

Cuando llega el invierno, la calefacción puede convertirse en una parte importante del presupuesto doméstico, pero no existe una cifra única para todos los hogares. En España, el gasto mensual depende sobre todo del sistema utilizado, los metros cuadrados, el aislamiento, la zona climática y las horas de funcionamiento. A continuación explico cuánto puede costar cada opción en 2026, cómo calcularlo con tus propios datos y qué medidas reducen realmente la factura.

La calefacción puede costar entre 35 y 220 euros al mes según el sistema

  • Bomba de calor: aproximadamente entre 30 y 100 € al mes en una vivienda media.
  • Gas natural: normalmente entre 50 y 180 € durante los meses fríos.
  • Radiadores eléctricos: pueden superar los 150 o 200 € si calientan toda la vivienda.
  • Aislamiento y temperatura: subir un grado el termostato puede aumentar el consumo cerca de un 7 %.
  • La mejor comparación no es el precio del combustible, sino el coste por kWh de calor útil.

Gráfico comparativo de costes de calefacción: Aerotermia, Radiadores Eléctricos y Gas Natural. Muestra cuánto cuesta la calefacción al mes, con costes anuales mínimos y máximos.

Cuánto cuesta la calefacción al mes en una vivienda normal

Para dar una respuesta útil, parto de una vivienda de 70 a 90 m², con dos o tres dormitorios, una temperatura interior de 20 o 21 ºC y un uso aproximado de cuatro a seis horas diarias. En esas condiciones, el coste de la calefacción suele moverse dentro de estos rangos:

Sistema Coste mensual orientativo Situación habitual
Bomba de calor o split inverter 30-100 € Vivienda con aislamiento medio y clima moderado
Gas natural 50-180 € Radiadores de agua y uso diario en invierno
Radiadores eléctricos 90-220 € Calefacción de toda la vivienda con resistencias
Pellets 70-150 € Estufa encendida varias horas al día
Gasóleo 100-220 € Casa grande o zona fría con caldera tradicional

Son importes de referencia para la energía destinada a calentar la casa. La factura real puede incluir también agua caliente, cocina, potencia contratada, mantenimiento e impuestos, por lo que no siempre coincide con el total del recibo. En una vivienda bien aislada del litoral, el gasto puede quedar por debajo del rango; en una casa grande de interior, con ventanas antiguas, puede duplicarlo.

Mi recomendación es utilizar estos datos como punto de partida y no como una promesa. Dos pisos de la misma superficie pueden tener diferencias de 50 o 100 euros mensuales si uno está orientado al norte, tiene una última planta expuesta y ventanas antiguas, mientras el otro está entre viviendas y cuenta con buen aislamiento.

El sistema de calefacción cambia por completo la factura

Gas natural

El gas natural sigue siendo una opción bastante equilibrada cuando ya existe una instalación de radiadores y caldera eficiente. En julio de 2026, la tarifa regulada TUR 2 tiene un término variable de aproximadamente 0,041 €/kWh antes de impuestos, además de un término fijo mensual, según los precios publicados en el BOE.

Una vivienda que consuma entre 800 y 1.800 kWh de gas para calefacción durante un mes frío puede pagar aproximadamente 50-120 euros por esa parte del consumo. En una vivienda mal aislada o en una zona fría, el gasto puede acercarse a 150-180 euros. La ventaja es que el calor se reparte bien por toda la casa; la desventaja es que hay costes fijos y que una caldera antigua puede desperdiciar bastante energía.

Bomba de calor

Los equipos de aire acondicionado con tecnología inverter y las instalaciones de aerotermia funcionan como una bomba de calor. No generan todo el calor desde cero, sino que trasladan energía del exterior al interior. Por eso pueden entregar aproximadamente tres o cuatro kWh térmicos por cada kWh eléctrico consumido, aunque el rendimiento baja cuando hace mucho frío.

Con un precio eléctrico de entre 0,15 y 0,25 €/kWh, un split que consuma 250 kWh al mes puede añadir 38-63 euros a la factura. Para calentar varias estancias con aerotermia, el consumo puede ser mayor, aunque también ofrece calefacción, refrigeración y agua caliente en una sola instalación. Yo la considero especialmente interesante en viviendas bien aisladas y con uso frecuente, no como una inversión automática para cualquier casa.

Radiadores eléctricos

Un radiador eléctrico transforma prácticamente un kWh de electricidad en un kWh de calor. Es sencillo de instalar, pero esa comodidad se paga. Si una vivienda necesita 900 kWh térmicos en un mes y el precio eléctrico medio es de 0,20 €/kWh, solo el consumo de calefacción ya rondaría los 180 euros, sin contar el resto de usos domésticos.

Estos radiadores tienen sentido para calentar una habitación durante poco tiempo o como apoyo puntual. Para mantener toda una vivienda caliente durante muchas horas, normalmente resultan más caros que una bomba de calor y, en muchos casos, también más caros que el gas.

Pellets y gasóleo

Una estufa de pellets puede ofrecer un coste razonable, especialmente en una vivienda unifamiliar con espacio para almacenar combustible. Si el saco de 15 kg cuesta alrededor de 6-7 euros y se consumen entre uno y dos sacos diarios, el gasto mensual puede situarse entre 70 y 150 euros, aunque hay que sumar electricidad, limpieza y mantenimiento.

El gasóleo permite calentar bien casas grandes, pero está más expuesto al precio del combustible y suele implicar mayores costes de mantenimiento. Además, una caldera antigua puede tener un rendimiento claramente inferior al de una caldera moderna de condensación o una bomba de calor.

Qué factores hacen que una casa consuma más

La superficie importa, pero no es el único elemento decisivo. En mi experiencia, el aislamiento de la envolvente suele explicar más diferencias que cambiar unos pocos céntimos de tarifa. Una vivienda con fachada, techo y ventanas bien protegidos necesita menos energía para mantener la temperatura.

  • Zona climática. No necesita lo mismo un piso en Málaga que una casa en Burgos o Soria.
  • Orientación y planta. Una última planta o una vivienda orientada al norte pierde más calor.
  • Ventanas. El vidrio sencillo y las juntas deterioradas provocan fugas constantes.
  • Temperatura elegida. El IDAE recomienda normalmente ajustar el termostato entre 20 y 21 ºC.
  • Horario. Calentar una casa vacía durante todo el día eleva el gasto sin mejorar el confort.
  • Mantenimiento. Una caldera sucia, filtros obstruidos o radiadores con aire reducen el rendimiento.

Subir el termostato de 20 a 22 ºC no parece mucho, pero puede elevar el consumo aproximadamente un 14 %, tomando como referencia el incremento cercano al 7 % por cada grado. Por eso prefiero recomendar ropa adecuada, persianas bajadas por la noche y una temperatura estable antes que encender y apagar continuamente el sistema.

Cómo calcular tu gasto real sin hacer estimaciones a ciegas

La forma más fiable consiste en separar el consumo de calefacción del resto de la energía doméstica. Para ello, compara una factura de verano, cuando normalmente no utilizas la calefacción, con una factura de invierno. La diferencia ofrece una primera aproximación al coste del sistema.

Si utilizas gas natural

Resta el consumo de un mes cálido al consumo del mes frío y multiplica los kWh restantes por el precio variable de tu tarifa. Después añade una parte proporcional del término fijo y los impuestos. Por ejemplo, con 1.200 kWh adicionales y un precio de 0,041 €/kWh, el consumo variable sería de unos 49 euros antes de impuestos.

Si utilizas electricidad

En una calefacción eléctrica, calcula los kWh que consume el equipo y multiplícalos por el precio real de tu contrato. Si no tienes un medidor independiente, puedes revisar la potencia del aparato. Un radiador de 1.500 W encendido seis horas al día consume aproximadamente 9 kWh diarios, es decir, unos 270 kWh en un mes de 30 días.

Con un precio medio de 0,20 €/kWh, ese único radiador costaría unos 54 euros mensuales. Dos aparatos funcionando con el mismo horario superarían los 100 euros, y todavía faltarían el frigorífico, la iluminación, el agua caliente y los demás consumos de la vivienda.

Lee también: Circuito de calefacción - Claves para ahorrar y tener confort

Si tienes calefacción central

En una comunidad, la factura puede incluir una parte fija por mantenimiento y disponibilidad, además de una parte variable vinculada al consumo individual. Algunas instalaciones distribuyen también gastos comunes entre todos los vecinos. Por eso conviene revisar si pagas por kWh, por horas de servicio o mediante una cuota mensual.

Una cuota aparentemente baja no siempre significa que el sistema sea barato, porque puede incluirse una regularización al final de la temporada. Para comparar correctamente, suma todos los pagos del año y divídelos entre los meses reales de uso.

Qué medidas reducen más el coste mensual

Las medidas más eficaces suelen ser poco espectaculares, pero constantes. Programar el termostato, sellar infiltraciones y evitar temperaturas excesivas puede reducir el consumo sin cambiar de sistema.

  • Ajusta la calefacción a 20-21 ºC cuando estés en casa y baja la temperatura cuando duermas o salgas durante varias horas.
  • Cierra persianas y cortinas al anochecer, especialmente en ventanas orientadas al norte.
  • Purgar los radiadores al inicio de la temporada mejora la circulación del agua caliente.
  • No cubras los radiadores con muebles, ropa o paneles decorativos.
  • Limpia los filtros de los splits y mantén libres las entradas y salidas de aire.
  • Mejora primero las juntas de ventanas y puertas antes de invertir en un equipo más potente.

También conviene evitar un error frecuente: comprar una caldera o una bomba de calor sobredimensionada pensando que consumirá menos. Un equipo demasiado grande puede funcionar con ciclos cortos, perder eficiencia y costar más. La potencia debe calcularse según superficie, aislamiento, orientación y clima, no solo según los metros cuadrados.

La cifra que deberías usar para decidir

Si solo quieres una respuesta rápida, una vivienda media en España puede gastar alrededor de 60-120 euros al mes en calefacción con gas o bomba de calor, siempre que tenga un aislamiento razonable y un uso moderado. Los radiadores eléctricos pueden situarse claramente por encima, mientras que una casa eficiente con bomba de calor puede mantenerse por debajo de 50 euros en un mes suave.

Para tomar una decisión de mayor alcance, yo compararía tres elementos: el coste mensual, la inversión inicial y el consumo anual. Una bomba de calor puede ser muy eficiente, pero requiere una instalación más cara; los radiadores eléctricos cuestan poco al principio, aunque pueden generar facturas elevadas; el gas ofrece un equilibrio conocido, pero mantiene costes fijos y depende de una red de suministro.

La mejor calefacción no es siempre la que tiene el kWh más barato, sino la que entrega el calor necesario con el menor coste total durante varios años. Si conoces tu consumo de invierno, la temperatura que deseas y las características de tu vivienda, podrás acercarte mucho más a tu gasto real que con cualquier promedio general.

Preguntas frecuentes

Con una temperatura de 20 o 21 ºC y un uso de cuatro a seis horas diarias, la calefacción puede costar entre 30 y 100 € al mes con bomba de calor, entre 50 y 180 € con gas natural y entre 90 y 220 € con radiadores eléctricos. Los pellets suelen situarse entre 70 y 150 €, mientras que el gasóleo puede alcanzar entre 100 y 220 €.

La bomba de calor suele ofrecer el menor coste de uso porque puede entregar aproximadamente tres o cuatro kWh térmicos por cada kWh eléctrico consumido. En una vivienda bien aislada y con clima moderado, puede mantenerse por debajo de 50 € en un mes suave, aunque la inversión inicial es más alta.

Con gas, compara el consumo de una factura de invierno con el de un mes cálido y multiplica los kWh adicionales por el precio variable, sumando después el término fijo proporcional y los impuestos. Con electricidad, multiplica la potencia del aparato por las horas de uso: un radiador de 1.500 W encendido seis horas al día consume unos 270 kWh al mes y costaría cerca de 54 € con un precio de 0,20 €/kWh.

Ajustar el termostato a 20-21 ºC, bajar la temperatura cuando duermes o sales, sellar ventanas y puertas, cerrar persianas por la noche y mantener limpios los equipos ayuda a reducir el consumo. Subir un grado puede aumentar el gasto cerca de un 7 %, por lo que pasar de 20 a 22 ºC podría elevarlo aproximadamente un 14 %.

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Pablo Matías

Pablo Matías

Me llamo Pablo Matías y tengo tres años de experiencia en el ámbito de las energías renovables y la climatización eficiente. Desde que descubrí la importancia de estas tecnologías para el futuro de nuestro planeta, me he dedicado a investigar y compartir información sobre cómo podemos aprovechar los recursos naturales de manera sostenible. Me apasiona desglosar conceptos complejos y hacerlos accesibles para que más personas comprendan cómo estas soluciones pueden mejorar nuestra calidad de vida y reducir nuestro impacto ambiental. En mis escritos, me enfoco en temas como la energía solar, la eficiencia energética y las innovaciones en climatización. Me esfuerzo por ofrecer información actualizada, precisa y fácil de entender, siempre verificando las fuentes y comparando datos para brindar una perspectiva clara y útil. Mi objetivo es ayudar a los lectores a tomar decisiones informadas y fomentar un diálogo en torno a la sostenibilidad y la eficiencia energética.

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